La Casa del Inquisidor: más que un símbolo

   
 

El PP de José Manuel Medina y Mónica Lorente nos deja como testamento político de su concepción de "urbanismo sostenible" las 1500 viviendas de la Cala de la Mosca y el PAU 21 de Sierra Escalona. Y de su modelo de "defensa del patrimonio" la demolición ilegal en el año 2002 del Palacio Ruiz de Villafranca o Casa del Inquisidor. Un edificio levantado en 1725 y ubicado en el Conjunto Histórico de Orihuela (declarado Bien de Interés Cultural) y afectado por el entorno de la Catedral (igualmente declarada BIC). Esta brutal agresión a nuestro patrimonio generó dos respuestas igualmente aberrantes: por una parte, la imposición de una multa ridícula al Sr. Pedrera, responsable de la demolición, consagrando así la impunidad del atentado patrimonial. Por otra, la propuesta del equipo de gobierno municipal de mantener el solar sin ocupar dejando el vacío como una plaza. Sorprende que el PP local, tan propenso otras veces a las justificaciones tecnocráticas, no se haya molestado en esta ocasión en escuchar a los técnicos. En el PSOE sí lo hemos hecho y, como motivo de reflexión, ofrecemos las principales conclusiones del informe que sobre la cuestión nos ha remitido el Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante (CTAA).

Según el Colectivo de Defensa de la Arquitectura de dicho Colegio, ante el peligro de la destrucción impune del patrimonio arquitectónico, "sólo una indemnización ejemplar y eficaz puede servir de freno a que lo irremediable de los hechos consumados siga siendo la norma en la destrucción sistemática y acelerada de nuestra arquitectura patrimonial". Lo que significa que "si alguien disminuye fraudulentamente el patrimonio común, sólo puede compensar la pérdida con un incremento equivalente de ese patrimonio, por ejemplo perdiendo la propiedad del terreno, que pasaría a ser público". La multa impuesta, con reticencia y retraso -continúa el informe- "no se puede considerar una penalización adecuada.".

Respecto de la alternativa para la restitución patrimonial barajada por el Ayuntamiento (dejar el solar sin construir), el CTAA considera que se trata de una decisión sustancialmente errónea "porque agrava aún más la situación derivada de la desaparición de la Casa del Inquisidor que consolidaría, además, el deterioro del tejido urbano que puede y debe ser restituido". A su juicio, la "plaza" resultante "desvirtúa el carácter histórico del tejido y no incorpora ningún valor nuevo, puesto que las visuales que han aparecido de manera casual sobre el Seminario lo que hacen es destruir el modo en que, tradicionalmente, se ha ido descubriéndolo recorriendo el entramado de callejuelas del casco". Sobre el hecho de que algunos ciudadanos se hayan decantado sobre la creación de esa "plaza", el CTAA previene sobre el peligro y la demagogia que se esconde tras las encuestas sobre estos temas al afirmar que "no se debe confundir el ámbito de la política urbana (o sea, qué ciudad queremos todos los ciudadanos) con el de las soluciones urbanísticas, que corresponden a los técnicos conocedores y especialistas en estas cuestiones". Finalmente, el informe del CTAA considera absolutamente rechazable desde el punto de vista de la defensa patrimonial la posibilidad de reconstruir el edificio desaparecido, ya que, como falsa copia, "de llevarse a cabo introduciría una mayor degradación al valor de la morfología urbana al poner en entredicho la autenticidad de todo el conjunto". Y concluye, concretando para el caso, que "sólo la construcción [a cargo del causante de la infracción] de una nueva pieza arquitectónica que tuviera un valor arquitectónico equivalente al edificio desaparecido podría restañar en parte el deterioro causado por la demolición ilegal", de la misma manera que, por ejemplo, "la pérdida de un Picasso sólo se podría compensar en parte con la adquisición de otra pintura de un valor equivalente, nunca con una copia de la pintura desaparecida".

Desde el PSOE pretendemos reabrir el debate sobre la defensa del patrimonio porque nos parece que lo acontecido con la Casa del Inquisidor es todo un símbolo de un modo de proceder incompatible con los nuevos tiempos.

Ana Mas de Sanfélix

Secretaria de Organización PSOE Orihuela

 

   

 

 

LA FUERZA DE LA COSTUMBRE

   
 

Asistimos estos días a una impúdica demostración de desvergüenza política, el PP de José Manuel Medina y Mónica Lorente sigue aprobando sin fisuras planes urbanísticos y, al mismo tiempo, el sector de esta última intenta desmarcarse de la gestión del alcalde como si no hubiera sido la suya propia. Doña Mónica no habla nunca de lo importante, no explica lo que ha hecho en todos estos años ni por qué lo ha hecho, no defiende su política; sobre el pasado, prefiere callar y pasar de puntillas, hacer borrón y cuenta nueva, a ver si hay suerte y se olvida. Ella sólo habla de sus "sorprendentes" propuestas para el Rabaloche, para las pedanías, para la cultura, para la seguridad ciudadana, para los ciudadanos en general que son, según dice, "lo que más me importa". También se ocupa de que la Consellería y la Diputación , de pronto, se interesen por Orihuela y anuncien inversiones, obras y hasta viviendas de protección oficial. Pero las palabras sólo son palabras y, en campaña electoral, ni eso. Por el contrario, los hechos son tozudos, objetivos, evidentes, incontestables. Estos son sólo algunos de los múltiples ejemplos:

El PP de Mónica Lorente ha recalificado 3.577.000 metros cuadrados de suelo no urbanizable en ocho años y ha permitido, por tanto, la urbanización salvaje al margen del Plan General de Ordenación Urbana, demostrando una total falta de sensibilidad respecto a todo lo que no fuera el interés de ciertos promotores. Ninguna preocupación por el medio ambiente, ni por la sostenibilidad, ni por las viviendas de protección oficial.

El PP de Mónica Lorente ha permitido con su negligencia y su abandono el deterioro del Rabaloche, de Capuchinos, de San Isidro y de San Antón hasta el punto de que determinadas zonas de estos emblemáticos barrios de nuestra ciudad son hoy un lugar inseguro, insalubre y marginal.

El PP de Mónica Lorente ha ignorado las necesidades de determinadas pedanías hasta el punto de que ahora, en pleno siglo XXI, todavía están reivindicando infraestructuras básicas como alcantarillado, iluminación, señalización, marquesinas para las paradas de los autobuses, contenedores para reciclar, cuidado de las veredas , asfaltado de los caminos... y además ha hecho creer a los vecinos que lo que les pertenece por derecho depende, por gracia, de su infinita generosidad. De hecho, les veremos repartir limosnas calculadamente y sin rubor en estos meses, para alimentar esperanzas y, lo pasado, pasado.

El PP de Mónica Lorente ha consentido que la Sindicatura de Agravios declare al Ayuntamiento de Orihuela dos años consecutivos (2005 y 2006) municipio hostil por su olímpico desprecio de la cultura, tal y como demuestra el sistemático incumplimiento de la Ley Valenciana de Organización Bibliotecaria de 1986, que obliga a que cualquier municipio con más de 25.000 habitantes no sólo cuente con biblioteca municipal (que 20 años después aún no existe), sino también con una red de bibliotecas públicas.

Mientras tanto, ella calla; y otros, desde su particular e incorregible esquizofrenia política -se definen como progresistas pero trabajan para el PP- se dedican a hacer ruido con la intención de acallar lo que es un clamor "popular": que el PP de Mónica Lorente es más de lo mismo. Alguien tendrá que explicar algún día por qué el PP no ha tenido la valentía e inteligencia de presentar una lista verdaderamente limpia y renovada. Quizá porque les arrastra la turbia fuerza de su costumbre, incapaces de pensar los nuevos tiempos.

Ana Mas de Sanfélix

S. Organización PSOE

 

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EL GIRO COPERNICANO: DE AYUNTAMIENTO HOSTIL A CAPITAL CULTURAL

 

            Dentro de unos días el PP de José Manuel Medina y de Mónica Lorente conseguirá que el Ayuntamiento de Orihuela sea declarado "hostil", una vez más, por la Síndic de Greuges . Entre otras cosas, por su olímpico desprecio a la cultura, tal y como demuestra su incumplimiento de la Ley Valenciana de Organización Bibliotecaria de 1986, que obliga a que cualquier municipio con más de 25.000 habitantes no sólo cuente con biblioteca municipal (que 20 años después aún no existe), sino también con una red de bibliotecas públicas. La situación de abandono que padece el Archivo Histórico es sólo una muestra más de este menosprecio por la cultura. Mientras tanto, Mónica Lorente, como si nada de esto tuviera que ver con ella, como si ella misma no hubiera sido primer teniente de alcalde de este municipio y edil en las últimas legislaturas, nos anuncia un programa "sorprendente"... pero ya lo decía Descartes, "no es sensato fiarse de quién te ha engañado, aunque sólo sea una vez"   y, en este caso, son más de una.

A pesar de todo oiremos a Mónica decir que su proyecto apuesta por la cultura. Pero hay una diferencia esencial entre los que, como en el PSOE, creemos firmemente en su importancia para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos -de "todos" los ciudadanos, incluso de los que aún no han descubierto su valor- y los que simplemente buscan presentar un programa espectacular . En el PSOE apostamos de verdad por la cultura e incentivaremos a todos aquellos que contribuyan desde la base a la creación, la transmisión, difusión o disfrute de la misma. Mimaremos a los artistas, tanto a los que empiezan como a los consagrados (Orihuela no puede seguir pecando, por ejemplo, contra la poesía), a los profesores comprometidos, a los voluntarios entusiastas. Iniciaremos e incitaremos a la lectura a los niños, a los adolescentes, a los padres. Tutelaremos las publicaciones culturales. Potenciaremos la actividad teatral en los colegios, institutos y compañías no profesionales. Promocionaremos museos y salas de exposiciones. Trabajaremos codo con codo con el Conservatorio y la Unión Lírica. Proyectaremos el potencial cultural de las Escuelas de Artes y Oficios. Recuperaremos el patrimonio histórico y fomentaremos el turismo cultural. En fin, sacaremos la cultura a la calle y del anonimato a todos los que viven y se desviven por ella. A menudo las grandes revoluciones se consiguen cambiando simplemente el punto de vista. En eso consistió, por ejemplo, la genialidad de Copérnico . Y eso, precisamente, es lo que nos proponemos en el PSOE de Orihuela: hacer que la vida ciudadana gire realmente en torno a la cultura en vez de que la cultura gire en torno a los intereses espurios de unos pocos. Los ciudadanos tienen que comprender que esto, en principio, no resulta vistoso, pero permite a la larga arraigar ese espíritu de amor y respeto por la cultura, ese sustrato cultural necesario para que en el 2010 la Orihuela de Miguel Hernández, lejos de municipio hostil, sea Capital Cultural.

Ana Mas de Sanfélix

     Secretaria de Organización del PSOE de Orihuela

 

EL CRITERIO UTILITARISTA

Ahora, justamente ahora que el PP se encuentra contra las cuerdas. Ahora, precisamente ahora, cuando los 16 procesos judiciales abiertos contra el Sr. Medina y algunos de sus concejales han hecho saltar todas las alarmas. Ahora, exactamente ahora, mientras se sigue librando la guerra entre campsistas y zaplanistas para determinar cuál de las dos facciones “impone” su candidato. Ahora, necesariamente ahora, cuando Lorente y Medina han dejado al descubierto todas sus vergüenzas y los ciudadanos no podemos soportar ni un minuto más el hedor... el Sr. García Ortuño trabaja, de nuevo, para mutilar toda esperanza.

Ahora, justamente ahora que el PSOE cuenta con una Ejecutiva avalada por el 91% de los militantes. Ahora, precisamente ahora, cuando en el PSOE de Orihuela la transparencia y la democracia interna presiden cada una de las acciones. Ahora, exactamente ahora que el PSOE tiene la mejor candidata para gobernar Orihuela. Ahora, necesariamente ahora porque el PSOE es un equipo cohesionado y dinámico, que trabaja incansablemente y tiene la capacidad de transmitir entusiasmo, de proyectar el futuro con absoluta libertad y de convertirse en una alternativa real.... el Sr. Ortuño actúa, como un francotirador, para intentar asesinar todo proyecto de cambio.

El pleno municipal del 31 de noviembre discurría con más normalidad que de costumbre, pero la cosa se empezó a torcer cuando se desestimaron dos mociones presentadas por el PSOE: una contra la violencia de género y otra –que ni siquiera pudo leerse, relativa a la conmemoración del 75 aniversario del voto femenino. Las sinrazones alegadas fueron la no urgencia de la segunda y la estimación por parte de la concejala de Bienestar Social de que no era necesario votar la primera (y que, por tanto, los concejales se manifestasen en ese sentido), sino que era suficiente que lo hicieran las asociaciones ciudadanas. Pero éste es un problema sangrante en el que la víctima lo es doblemente, primero en manos del agresor y, en segundo lugar, de las instituciones que todavía no la protegen convenientemente. Y precisamente por eso, habría que aprobar institucionalmente tantas mociones contra los malos tratos como fuera necesario.

Pero el espectáculo aún estaba por venir... En el turno de ruegos y preguntas el Sr. García Ortuño, tal vez en pago a su vergonzosa permanencia como portavoz del grupo municipal socialista (en lugar de ser transferido, como es preceptivo -y públicamente han reconocido el Sr. Secretario del Ayuntamiento y el propio Alcalde- al grupo de los no adscritos), se convierte en un improvisado vocero del PP y arremete, en un discurso que haría palidecer al del propio Zaplana, contra Zapatero, Montilla y Vicent Sarriá; amenaza al único concejal del PSOE del consistorio, Antonio García y acaba –para regocijo de los concejales del PP- con el demagógico “agua para todos”. Ofende al sentido común y a la decencia que alguien pueda atacar tan virulentamente al PSOE y, al mismo tiempo, disfrutar de las ventajes (despacho, portavocía y asignación económica) que obtuvo al presentarse a las elecciones bajo esas mismas siglas. Desde aquí quiero recordar que no es el primer balón de oxígeno que García Ortuño ofrece al PP. A fin de cuentas, su supervivencia política pasa por arrancar votos al PSOE y a mi no me cabe la menor duda de que para el Sr. García Ortuño ese fin, el de perpetuar su modus vivendi no importa bajo que siglas, justifica todos los medios.

Ana Mas de Sanfélix
Secretaria de Organización del PSOE

       
HUMANA, DEMASIADO HUMANA
Hay situaciones que nos enfrentan irremediablemente con las grandes preguntas. La madrugada del 20 de marzo del 2003 comenzó una guerra que nos obligó a todos a reflexionar seriamente no sólo sobre cuestiones cruciales (como el papel de la sociedad civil en el sistema democrático, la legitimidad de la ONU, la caótica política exterior europea o el colonialismo neoliberal de EE.UU.) sino también, y de una manera más radical, más filosófica si se quiere, sobre algunas cuestiones trascendentales, la principal de todas: ¿qué es el ser humano? Históricamente, la respuesta a esta cuestión incluye un abanico extremo de posibilidades, desde el más ingenuo de los optimismos al estilo rousseaniano: “el hombre es bueno por naturaleza...”, al más fatal de los pesimismos: “el hombre es un lobo para el hombre”, que diría Hobbes. En este sentido, hay incluso quien opina que aún no somos humanos . Pero si por humano entendemos lo que hace el hombre y, por supuesto, la mujer, la verdad es que tan humana es la bondad como la vileza. En efecto, los seres humanos somos capaces de lo mejor y también de lo peor. Pero no todos podemos hacerlo todo. Algunos no podrían ser solidarios, ni justos, ni compasivos (en el sentido de ser capaces de padecer “con”, de ponerse en el lugar del otro) aunque quisieran. Otros, son incapaces de ser crueles o violentos incluso en las peores circunstancias. Otros, en fin, cual errantes bicéfalos practican la doble moral que los aproxima a la magnanimidad o a la sevicia dependiendo de si interactúan con “los suyos” o con “los otros”. ¿Por qué? Imágenes que hieren nuestras conciencias como las de la soldado Lynndie England “divirtiéndose” con los presos iraquíes hacen más urgente encontrar una respuesta.

En el siglo XIX se consideraba que la agresividad era connatural al ser humano; hoy sabemos que también se aprende. De hecho podemos encontrar sociedades extremadamente violentas (la tribu de los Yanomamo se considera un ejemplo paradigmático) y, en las antípodas, sociedades extraordinariamente pacíficas (como la de los Arapesh). Este aprendizaje de la violencia puede ser teórico o práctico. El primero, que podríamos calificar también como ideológico, tiene que ver con la incapacidad de reconocer al otro como igual. Así es fundamental desmontar el andamiaje mítico sobre el cual se fundamenta esta perversa infravaloración del otro. El segundo, de carácter práctico, tiene que ver con la interiorización de las conductas violentas, porque el ejercicio de la violencia es una cosa que, desgraciadamente, se consolida con la “experiencia”. A este respecto es esencial romper con la cadena infernal del maltrato heredado.

Para comenzar con el primer motivo conviene recordar que el origen de esa desigualdad es una falacia que, astutamente explotada, ha justificado históricamente el dominio de los unos sobre los otros. Para explicar esta falacia me remitiré a Aristóteles. Éste distinguía en cada sujeto concreto, en cada ser o ente, dos aspectos absolutamente diferenciados: la sustancia y el accidente. La sustancia (término que proviene de sub-stare, lo que subyace, lo que está por debajo) es la que hace que el sujeto sea lo que es, su esencia, su quididad, sus rasgos definitorios; por ejemplo, todos los seres humanos poseemos conciencia, lenguaje simbólico y control sobre el medio (en el doble sentido de, por una parte, habernos desligado del determinismo biológico y, por otra, ser capaces de adaptar el medio a nuestras necesidades). De esto se sigue que, esencialmente, todos los seres humanos somos iguales y, por tanto, tenemos los mismos derechos. Éste es el planteamiento racional que conduce a una orientación de nuestra conducta en clave ética. Ahora bien, la sustancia recibe múltiples accidentes, éstos son los que nos diferencian. Los accidentes son modificaciones de la sustancia que no afectan a su esencia. En el caso del ser humano podemos considerar la raza, el sexo, la orientación sexual, la nacionalidad, la cultura,... Pero si insistimos en que hay que presionar sobre esas diferencias accidentales haciéndolas pasar por diferencias fundamentales, si insistimos en que el color de la piel, el sexo, la religión, la nacionalidad o la ideología política nos convierten en algo distinto y, por supuesto, superior, tendremos la coartada perfecta para ejercer la violencia sobre “los otros”. Este planteamiento, a todas luces irracional, por desgracia sigue vigente y de él podemos aducir múltiples ejemplos, desde el racismo al terrorismo, pasando por la violencia doméstica o la tortura a los presos iraquíes.


En cuanto al aprendizaje práctico de la violencia, cabe indicar que las conductas violentas también se interiorizan dramáticamente por parte de quien las sufre. En este sentido, es imprescindible acabar con la violencia “consentida” a la que está expuesta la infancia. Un niño humillado, maltratado, es probable que no llegue a reconocerse a sí mismo como un sujeto valioso y digno de respeto y, en consecuencia, difícilmente podrá sentir “simpatía” (syn-pathos) o compasión por otro. Pero, además, las víctimas de este tipo de violencia lo son doblemente, son víctimas al cuadrado, en la medida en que la sociedad sigue considerando a la familia como un reducto opaco en el que puede ejercerse la violencia impunemente. Es una tarea esencia trasladar el problema de la “violencia doméstica” –nuestra guerra de cada día-, del ámbito de lo privado al ámbito de lo público. Aunque quede tanto por hacer, la aprobación de la Ley Integral contra la violencia machista es mucho más que un buen augurio.


Ana Mas de Sanfélix
Secretaria de Organización del PSOE de Orihuela

SENTIDO Y SENSIBILIDAD
Hace unos meses, antes de que el Sr. Alcalde diera por perdido el “juicio mediático”, cuando todavía se confesaba inocente, un día sí y otro también ante los medios, vino a decir que cuando le entraban dudas sobre su continuidad al frente del consistorio le bastaba “darse una vuelta por los puentes” para sentirse de inmediato reconfortado (“...y vio Dios que era bueno”). Esa frase, es toda una declaración de principios. Naturalmente, los problemas de Orihuela no empiezan, ni terminan, en sus puentes y, además, somos muchos los que al atravesarlos, a diferencia del Alcalde, sentimos indignación y vergüenza, precisamente por lo que discurre entre ellos. Pero a estas alturas ya sabemos que no es sense and sensibilia lo que caracteriza a los dirigentes de nuestra corporación municipal. Sólo así se explican algunas circunstancias que los más tenemos ocasión de constatar a diario, aunque ellos las ignoren olímpicamente. Por ejemplo, la suciedad característica de la manzana que rodea al Colegio Público “Miguel Hernández”. Cada vez que se levanta la carpa en el terreno anexo al Colegio (para que Mónica Lorente invite a sus “amistades”, por ejemplo, o para cualquier otro menester) la inmundicia permanece durante semanas. Las aceras, que diariamente fatigan cientos de escolares, requieren una habilidad especial para sortear los múltiples excrementos de los perros de vecinos de este municipio, con un sentido cívico un tanto extraviado, a los que ninguna sanción disuade de estas prácticas. Las papeleras rebosan durante días sin que nadie se ocupe de vaciarlas. Pero con ser todo esto sintomático, lo peor “es invisible a los ojos”. Y lo peor es que, a pesar de las reivindicaciones de padres y maestros durante lustros, los alumnos del Miguel Hernández, generación tras generación, han carecido de muchas cosas a las que tienen derecho por ley, por ejemplo: biblioteca, gimnasio con duchas, aulas de desdobles, laboratorio, comedor, aula de informática o aula de tecnología. En los dos últimos años, además, los alumnos de tres años están siendo escolarizados en aulas prefabricadas. Cierto es que ahora hay un magnífico proyecto de remodelación pero, de momento, no es más que un proyecto que además, en modo alguno, puede compensar la injusticia que se ha cometido y se está cometiendo con nuestros hijos que tienen todo el derecho, reconocido por la ley, a UNA ESCUELA PÚBLICA DE CALIDAD.


Ana Mas de Sanfélix
Madre y Secretaria de Organización del PSOE

LOS PELIGROS DE LA DERMOCRACIA
A estas alturas, a mí tampoco me cabe la menor duda de que en el Ayuntamiento de Orihuela, desde hace mucho tiempo, vienen pasando cosas terribles. También tengo muy claro que, con independencia de las responsabilidades jurídicas que en el futuro puedan derivarse de las actuaciones judiciales que se están practicando, la principal responsabilidad política es del Sr. Medina, que ya debería haber presentado la dimisión; y, como no lo hace, del Sr. Camps, que es quien tendría que aplicar los estatutos y el código ético del PP. Es de todo punto inadmisible perpetuar un Ayuntamiento presidido, según las denuncias del fiscal anticorrupción, por prácticas políticas totalmente alejadas de la legitimidad, sentido del bien público y transparencia que exige el sistema democrático, y que, a modo de tumor maligno se han ido extendiendo paulatinamente degradando la actividad política y convirtiéndola, en muchos casos, en una forma ilícita e inmoral de enriquecimiento personal o de aferrarse a la poltrona.

Naturalmente, lo anterior repugna a cuantos creemos que es posible una manera diferente de hacer política, desde la honradez y la defensa de los intereses colectivos. Pero el modo en el que se están desarrollando los acontecimientos me llevan a una reflexión ulterior: ¿Habríamos llegado a enterarnos de todo esto sin la profunda división interna entre campistas y zaplanistas? ¿No tienen la impresión de que sólo porque esta división pone en peligro los intereses económicos de “las amistades peligrosas” de uno de los sectores se ha puesto el ventilador? ¿No les parece, además, que los procedimientos por los que la información está saliendo a la luz resultan completamente inaceptables en un estado de derecho?

Lo que pretendo constatar es que la democracia es un bien que no se conquistó de una vez para siempre, allá por el año 1978, sino que hay que defender todos los días para que no quede convertida en un gesto y proceder superficial. La democracia tiene lagunas y resquicios, y nos compete a todos, independientemente de nuestra ideología política, colaborar en la construcción y mejora de la vida colectiva. Así que urge hacer limpieza municipal (incluido el sector de Mónica Lorente, el de Jesús Ferrández y el de García Ortuño con tránsfuga añadido) y, después, profundizar en las prácticas democráticas para que episodios como los que últimamente nos tienen acongojados no se vuelvan a repetir.


Ana Mas de Sanfélix
Secretaria de Organización del PSPV-PSOE

LOS PELIGROS DE LA TECNOCRACIA
Desde mediados del siglo pasado se viene hablando de que el principal peligro de la democracia hay que buscarlo, dentro del propio sistema, en la llamada “tecnocracia”, algo que debe ignorar por completo nuestro alcalde y otros miembros de la corporación que tan a menudo eluden sus responsabilidades políticas, precisamente, en nombre de los “informes técnicos”. La tecnocracia tiene su fundamento en la funcionalidad y su tesis básica sostiene que las acciones de gobierno deben depender de las decisiones de los “expertos”, que son los que resuelven los problemas con la mayor eficacia. El poder político debe así delegarse en los tecnócratas, pues sólo a través de la ciencia y la tecnología surgida de ella pueden resolverse los problemas. Problemas que, además, siempre tienen una solución “óptima”, con lo que prácticas tan propias de la democracia como el debate o la persuasión en función de argumentos racionales, al no haber posibilidad de disentir –porque toda racionalidad acaba por identificarse con la razón científico-técnica-, carecerían de sentido. La sociedad se concibe como cualquier otro sistema objetivo y se presupone que las decisiones, en tanto que obedecen a una supuesta legalidad natural, no son cuestionables éticamente.

Que no se me entienda mal. Creo que los avances científicos y sus aplicaciones técnicas son, como lo es el arte o la filosofía, los más elaborados productos de la inteligencia humana y a menudo compadezco a los “técnicos” sobre cuyas espaldas recaen responsabilidades que, en justicia, no les pertenecen. Pero, además, estoy convencida de que la acción humana evaluable sólo puede estar regida por la Ética. Y la Política no es (o no debería ser) sino la aplicación de la Ética al ámbito de lo público. Los políticos deben determinar las prioridades y sólo después los técnicos ofrecer la solución óptima en función de esos criterios. ¿O es que alguien piensa que el Estado de Bienestar es el resultado de la aplicación de la razón científico-técnica?

Decía Beltrad Russell que “la técnica sin cordura es la causa de nuestros problemas; si queremos que éstos se resuelvan, no se logrará por un mero asunto de la técnica, sino por el incremento de la cordura que los tiempos exigen.” Así que cada vez que oigan a un gobernante justificar una decisión “sospechosa” en un informe técnico, hagan como yo, échense a temblar. Y no lo duden, algún interés privado ha ganado, de nuevo, la partida.


Ana Mas de Sanfélix
Secretaria de Organización del PSPV-PSOE

PASEN Y VEAN... UN PLENO
    Hace unos meses decía que urge hacer limpieza en el consistorio y, después, profundizar en las prácticas democráticas para que nunca más nuestro municipio vuelva a estar bajo sospecha (por eso en el PSOE estamos trabajando con ahínco y determinación en la elaboración de un decálogo de buenas prácticas políticas y en un Reglamento Orgánico de Participación ciudadana). Después de presenciar el pleno municipal del 27 de junio, añado: urge recuperar la cordura, y la educación, y la dignidad, y la responsabilidad.... El espectáculo esperpéntico que se ofrece desde el Ayuntamiento a la ciudadanía, tanto en la forma como en el fondo, ofende a todos, incluidos sus protagonistas. En un pleno que apenas ha durado 2 horas he oído graves insultos sexistas y gritos, muchos gritos. He visto escenificar papeles histriónicos que acaban por confundir a las personas con sus caricaturas. He comprobado la incapacidad del alcalde para controlar y dirigir, dentro de las más elementales reglas de juego, la sesión. He visto desalojar personas de la sala. Creo que algunos de los concejales también han pasado vergüenza ajena, como la he pasado yo. Pero, además, he percibido resignación. La resignación del que cree que las cosas son así y que aún pueden ser peor, sin que haya remedio.

Sería ingenuo atender sólo a las formas, esas formas pervertidas esconden un mal de mayor envergadura: la vacuidad del quehacer político municipal. En el pleno del que les hablo no hubo mociones (¿para qué?), ni se comunicó ninguna resolución de la alcaldía (¿sobre qué?), ni se respondió de manera suficiente y razonada a las preguntas realmente importantes (¿a cuento de qué?). Eso sí, se ocupó la mitad del tiempo en resolver el conflicto de los concejales sin sueldo: ahora todos vuelven a cobrar (por si les interesa, en torno a los 41.000 euros anuales más IPC los de dedicación completa y 22.386 euros más IPC los de dedicación parcial). Lo único importante para los ciudadanos que se aprobó en ese pleno fue el desdoblamiento de la nacional 332 y, miren por donde, ése es un proyecto del Gobierno Socialista.

Ana Mas de Sanfélix
Secretaria de Organización del PSOE

 
UN PLENO MENOS
Hay quien dice, desde hace tiempo, que los plenos en el Ayuntamiento de Orihuela, además de inútiles, son trágicos. Yo comparto ambas afirmaciones y voy tachándolos del calendario con alivio… Un pleno menos, ¡menos mal! En el del día 25 de septiembre se aprobó una moción del PP sobre seguridad ciudadana claramente electoralista y vacía de contenido. Y lo es porque desde su exigencia oportunista olvida aspectos fundamentales como que la seguridad ciudadana no es sólo cuestión de fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado (que también) sino de integración y cohesión social; como que el modelo urbanístico de “ciudad dispersa” no sólo acaba con ese bien insustituible que es el suelo sino que además genera dificultades estructurales respecto a servicios básicos como la seguridad (por muchos beneficios económicos que reporte para algunos); como que la propia seguridad, en fin, debe ser una tarea compartida de las distintas administraciones, no siendo de recibo desentenderse de la responsabilidad local y autonómica en este asunto, como si sólo fuera competencia del gobierno central. Máxime si durante las dos legislaturas del PP la consigna ha sido “quién quiera seguridad, que se la pague” (un buen ejemplo lo tenemos en la urbanización de la Dehesa de Campoamor, en la Costa de Orihuela) y “gasto cero para políticas de integración”. En definitiva, que es una moción que garantiza (la vendan, como la vendan) que en materia de seguridad ciudadana en Orihuela todo va a seguir igual.

Más asombroso fue aún lo sucedido con la moción que se presentó, con carácter de urgencia, sobre la CV-91. Moción que, todo hay que decirlo, recogía punto por punto los planteamientos que desde el PSOE hemos defendido estas últimas semanas. Hubo un momento para la esperanza cuando el ponente se ofreció a retirarla si el pleno del Ayuntamiento asumía un acuerdo de mínimos consistente en el rechazo de su actual trazado; pero una vez más el PP demostró con hechos que sus palabras no son más que eso, palabras. A pesar de la aparente sensibilidad de Mónica Lorente ante los medios y de sus aparentemente tranquilizadoras fotos con los afectados, a la hora de la verdad permaneció muda y, con ella, todos los demás. Y sólo abrió la boca para decir “no” a la urgencia de la moción.

Por último, el turno de ruegos y preguntas fue (excepto por alguna honrosa excepción), un diálogo de sordos, un mero juego dialéctico, porque a pesar de la importancia de las cuestiones planteadas (la necesidad de que el alcalde dimita en cumplimiento del código ético del propio PP, el problema no resuelto de los chiringuitos de la costa, la suciedad generalizada en nuestro municipio, las dificultades de aparcamiento de los discapacitados, el vertedero ilegal junto a la urbanización “Balcones del Valle”, etc., la impresión es que, a estas alturas, todo, excepto el cumplimiento de algunas servidumbres contraídas, está paralizado. Lo dicho, un pleno menos, ¡menos mal!
Ana Mas de Sanfélix
Secretaria de Organización del PSOE